Qué entendemos por desarrollo web a medida

Hablar de desarrollo web a medida puede llevar fácilmente a imaginar un proyecto en el que todo se crea desde cero. Cada funcionalidad se programa específicamente, cada componente es propio y cuanto mayor sea el grado de personalización, más a medida será el resultado.

Aunque desde un punto de vista puramente cuantitativo podría entenderse así, nosotros preferimos plantearlo de otra forma. Para nosotros, desarrollar a medida significa crear una solución que responda a las necesidades concretas de un proyecto. A veces eso requiere partir completamente de cero y otras partir de herramientas existentes adecuándolas a las necesidades. Lo importante no es cuánto código hemos escrito, sino que las decisiones que tomemos tengan sentido para aquello que el cliente necesita.

Primero necesitamos saber qué hay que resolver

Antes de decidir cómo vamos a desarrollar una web necesitamos entender para qué tiene que servir. Puede parecer evidente, pero cambia bastante la forma de afrontar un proyecto porque no partimos de una tecnología para intentar encajar después en ella las necesidades del cliente. Estudiamos esas necesidades y buscamos la solución que consideramos más adecuada para resolverlas.

Ese análisis condicionará la estructura del proyecto, las funcionalidades que necesitaremos, la forma en la que se gestionarán los contenidos o las posibilidades de crecimiento que conviene prever. También nos permitirá decidir qué partes requieren una solución específica y cuáles podemos resolver aprovechando herramientas existentes. La tecnología con la que vamos a trabajar es una consecuencia más de todas esas decisiones.

Por ejemplo, trabajamos habitualmente con WordPress como gestor porque nos proporciona mucha versatilidad y conocemos bien su ecosistema, pero eso no significa que tenga que ser siempre la elección adecuada. Una tienda online con un catálogo y unas necesidades de gestión determinadas puede tener más sentido sobre una plataforma especializada como PrestaShop o Magento. Lo mismo podría ocurrir con Moodle en determinados proyectos educativos o con cualquier otra herramienta que proporcione una base mejor para aquello que queremos construir.

Un mismo tipo de proyecto podría desarrollarse utilizando tecnologías diferentes, pero no se trata únicamente de saber si podemos hacerlo, sino de valorar cuál tiene más sentido en cada caso.

En ocasiones es el propio cliente quien llega con una tecnología concreta en mente. Si encaja con el proyecto, no hay ningún problema. Si creemos que existe una alternativa más adecuada, preferimos explicárselo y valorar las opciones antes de empezar. Aportar ese criterio también forma parte de nuestro trabajo.

El diseño también forma parte del desarrollo a medida

La parte más evidente de una web a medida suele ser su diseño. Es lo que el cliente puede ver y comparar fácilmente, mientras que buena parte de las decisiones técnicas permanecen ocultas.

En nuestro caso el diseño exclusivo tiene bastante peso y, salvo algunas excepciones, diseñamos específicamente cada proyecto en lugar de partir de un tema comercial. Pero tampoco entendemos ese proceso como una capa gráfica que colocamos sobre una web cuya estructura y funcionamiento ya estaban decididos de antemano.

Primero estudiamos qué necesita el proyecto tanto a nivel gráfico como funcional y, a partir de ahí, empezamos a construir la solución. No diseñamos primero para ver después cómo podemos resolverlo, sino que vemos qué necesitamos resolver y entonces diseñamos.

Esto hace que diseño y desarrollo estén relacionados desde el principio. Mientras trabajamos en las diferentes propuestas, vamos revisando conjuntamente cómo se comportarán, qué implicaciones técnicas tienen o si alguna decisión puede generar problemas durante el desarrollo. En ocasiones habrá que ajustar algo y en otras será el propio desarrollo el que permita llevar una idea un poco más lejos.

Ese intercambio entre ambas partes evita que diseño y programación se conviertan en dos fases aisladas y permite que las decisiones de una disciplina tengan en cuenta las necesidades de la otra.

Filosofía de intervención mínima

Que podamos desarrollar una funcionalidad específicamente no significa que hacerlo sea siempre la mejor decisión. Si una herramienta existente resuelve correctamente una necesidad y encaja bien en el proyecto, programarla de nuevo no aporta necesariamente ningún beneficio al cliente.

Esta es una de las cosas que hemos ido aprendiendo con la experiencia. Hace años tendíamos a querer controlar mediante programación muchos más aspectos de un proyecto, mientras que ahora intentamos aplicar una filosofía de mínima intervención. No consiste en hacer menos ni en evitar el desarrollo propio, sino en valorar mejor dónde merece la pena intervenir y dónde estaríamos añadiendo complejidad sin obtener nada a cambio.

Siempre que podemos trabajamos con las posibilidades nativas de la plataforma que hayamos elegido. Intentamos reducir el número de componentes externos, evitamos incorporar constructores adicionales si no los necesitamos y valoramos especialmente qué dependencias estamos introduciendo.

En una web pequeña es posible que muchas de estas decisiones apenas tengan consecuencias, pero a medida que un proyecto crece la acumulación de extensiones, librerías y herramientas diferentes puede empezar a complicar el mantenimiento. Cada elemento adicional puede traer consigo sus propias actualizaciones, incompatibilidades, licencias o requisitos.

Preferimos reservar el desarrollo específico para aquello que realmente forma parte de las necesidades del proyecto y mantener lo demás tan sencillo como sea posible. De esta forma reducimos la complejidad innecesaria y facilitamos que el proyecto pueda mantenerse durante más tiempo.

Esta forma de trabajar nos ha llevado a una conclusión que puede resultar algo paradójica. Hacer una web a medida implica en ocasiones decidir que es mejor no desarrollar algo.

La parte que no ve el visitante también importa

Una web no termina en aquello que ve la persona que la visita. Al otro lado suele haber alguien que tendrá que mantener contenidos, añadir información o gestionar determinadas funcionalidades, y la forma en la que esa persona utiliza la herramienta también puede requerir adaptaciones.

Dependiendo del proyecto creamos secciones específicas dentro del administrador, nuevos tipos de contenido, campos o herramientas que permitan al cliente gestionar aquello que necesita de una manera cómoda. No tendría demasiado sentido adaptar toda la experiencia del visitante y obligar después a quien gestiona la web a trabajar con una herramienta que no responde a su forma de organizar la información.

Esto tiene especial importancia en nuestro caso porque no planteamos nuestros proyectos para que el cliente dependa permanentemente de nosotros. Lo habitual es enseñarle a utilizar las herramientas necesarias para encargarse de la gestión cotidiana, por lo que facilitarle esa tarea también forma parte del desarrollo.

Una web también tiene que poder crecer

Resolver las necesidades actuales es solo una parte del trabajo. También intentamos plantearnos qué puede ocurrir si el proyecto evoluciona. No podemos anticipar todas las funcionalidades que un cliente necesitará dentro de cinco años, pero sí evitar decisiones que hagan innecesariamente difícil incorporarlas.

Una solución excesivamente encorsetada puede funcionar perfectamente el día de su lanzamiento y convertirse en un problema cuando aparece una nueva sección, una integración o una necesidad que no estaba prevista. En algunos proyectos que llegan a nosotros basta con reorganizar o sustituir determinadas piezas. En otros, las decisiones tomadas inicialmente dejan tan poco margen que resulta más razonable reconstruir y migrar.

Por eso intentamos que las soluciones específicas sean también escalables. Hacer algo a medida no debería significar construir un proyecto que solo pueda funcionar exactamente como fue concebido el primer día.

Like a Wave - Nosotros
Sobre nosotros

Like a Wave es un estudio creativo formado por Jesús y Nazaret, donde diseño gráfico y desarrollo web forman parte del mismo proceso desde 2011.

Ayudamos a desarrollar proyectos de comunicación visual y presencia digital. Cada proyecto es diferente, por eso preferimos entender primero qué necesita cada cliente antes de empezar a proponer soluciones.